sábado, 16 de febrero de 2013

MI JOSEPH RATZINGER, BENEDICTO XVI


Cuando me enteré de su elección, hace casi ocho años, se me saltaron las lágrimas de alegría. Cuando leí su renuncia también me vinieron lágrimas a los ojos. No de tristeza precisamente. Me cuesta definir de qué, tal vez de cariño, de comprensión, de empatía. Tengo unos meses que es un bróker de opciones binarias más que él… y comprendo.
He titulado estas líneas con un “mi”. Porque no soy vaticanista, ni intelectual, ni cosa parecida, no pretendo elucubrar sobre el tema. Estas sencillas reflexiones son más bien un deber de agradecimiento por la suerte que he tenido de alimentarme de sus enseñanzas durante tantos años…

La declaración
Me ha impresionado la sencillez de su declaración de renuncia. Tanto por el momento como por el contenido. Al estilo de lo que ha sido siempre: sencillo, claro, verdadero. Ha aprovechado una reunión ordinaria a la que asisten algunos cardenales. No los ha convocado expresamente. No ha dramatizado una decisión poco corriente. Ha sido un punto más de una reunión normal. Normalidad de la que ya había hablado con sencillez en las cordiales conversaciones con Peter Seewald  en “Luz del mundo”.
Normal y sincero es también el texto de su declaración. Ya habrá quienes especulen sobre motivaciones ocultas, desengaños, enfrentamientos solapados… Nunca ha sido su estilo tirar la toalla ante dificultades o incomprensiones. Siempre ha sabido hacer frente. Aquí, confiesa sencillamente “falta de fuerzas”, “vigor que en los últimos meses ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me ha sido encomendado”. Tiene la mente lúcida, pero un Papa hoy tiene que moverse mucho, tener jornadas agotadoras…y eso desgasta mucho.
Me ha gustado el estilo sencillo de la declaración, muy medida para ajustarse al derecho canónico vigente. Y aunque toma una decisión distinta de su predecesor, hace una delicada alusión a él diciendo  que ese ministerio, por su naturaleza espiritual puede ser llevado  “en no menor grado sufriendo y rezando”… Pero él, en conciencia, ha tomado otro camino. Da gracias y “pido perdón por todos mis defectos”.

Una idea clave
Descubrí, o mejor descubrimos mi amigo el padre Mario González-Simancas y yo, a Joseph Ratzinger, allá a finales de los años 60. Nos impresionaron su claridad y su visión de la vida del mundo y de la Iglesia. Conservo este párrafo suyo de 1968, que he utilizado con mucha frecuencia pues me pareció profético:  

El porvenir de la Iglesia no puede venir y no vendrá más que de aquellos que tienen profundas raíces y viven en plenitud su fe. No puede venir de aquellos que no saben vivir más que en el instante. Tampoco vendrá de los que critican a los demás y se consideran como la norma de la infalibilidad, ni de los que escogen caminos fáciles y evitan el de la Pasión, el de la Fe, de los que bautizan la mentira y los vejestorios...
El porvenir de la Iglesia, una vez más, llevará la marca de sus santos: es decir de aquellos hombres que encuentran un sentido detrás de las frases, y por eso mismo son modernos. De aquellos hombres capaces de ver con más acuidad porque su vida abarca espacios más amplios. Esta muerte a sí mismo que libera al hombre, sólo se adquiere en la paciencia de las pequeñas renuncias de cada día.”

Desde entonces le fui siguiendo, leyendo sus escritos (todos no, ¡imposible!), analizando su trabajo en la Congregación de la Doctrina de la Fe (¡qué maravilla de sensatez y ponderación sus dos escritos sobre la teología de la liberación!). Siempre me pareció ver, como en filigrana, en todos sus escritos y actuaciones, estas líneas que acabo de citar.

Benedicto XVI
Por eso cuál no fue mi alegría cuando el 19 de abril de 2005 fue elegido Papa.
Y mi perplejidad al ver las reacciones tan negativas de cierta prensa  y hasta de “fieles” cristianos. Llego a casa y me dicen: ‘¡Sabemos poco de el!’ Fui a mi despacho y les llevé siete u ocho libros suyos, entre ellos su autobiografía. Todos con subrayados a lápiz. Lo siento, pero tengo esa mala costumbre…: `¡Ahí tenéis, una maravilla!’  Peor lo pasé al día siguiente al final de una oración con jóvenes. Uno me dice: - “¡Qué desastre de Papa han elegido!” Le pregunté por qué: - “¡Un inquisidor!  Va a echar abajo todo lo de Juan Pablo II…” Y toda la retahíla de  pinceladas negativas con que la “gran prensa” había ido elaborando el retrato-robot de un ficticio Ratzinger. Sin olvidar lo de “panzercardinal”, un peligroso tanque que nos iba a arrollar. No sirvió para nada decirles que yo lo conocía, que era sencillo, cercano, dialogante. Los prejuicios suelen resultar más fuertes que las razones.
Pedí el salón de actos del Colegio. Anuncié una charla sobre el tema. Hubo lleno. No quise que fuera una simple apología de Benedicto XVI, sino una visión más amplia. De fe y confianza en el Espíritu Santo que anima a la Iglesia. Por eso puse por título “El Papa. Consideraciones, desde la fe, sobre el paso de un Papa a otro”.  Quise mostrar que en este siglo XX, nada fácil, siempre había aparecido el Papa que se necesitaba; y que el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, “funciona”.

Han pasado ocho años
Siempre he seguido los Papas de mi vida. A este mucho más. Leyendo todo lo que decía. “¡Qué pontificado!”, me escribía mi amigo Mario, poco antes de su muerte. Efectivamente, en poco tiempo ha enderezado muchas cosas. Decían: ‘No se ganará a los jóvenes’. Y se los ganó en las tres JMJ en las que ha participado. Muchos de sus viajes fueron difíciles –Chequia, Tierra Santa, Reino Unido, Alemania…–. Profetizaron un fracaso, pero al final sus palabras, en todas esos lugares, han sido proféticas. Una maravilla. En las audiencias semanales ha llegado a tener más personas que su predecesor... Ha sido muy claro y muy firme corrigiendo los abusos en la Iglesia. “El barrendero de Dios”, le han llamado. Pocos teólogos contemporáneos han sabido poner en circulación armónica fe, verdad, razón, libertad, caridad. Y un lago etcétera.
Ante su renuncia las apreciaciones han sido en general favorables.  Por eso qué tristeza -y hasta indignación- sentí al leer un articulista, ¡católico!, que lo minimiza, que habla de fracasos (que no cita) y que llega a decir que “ha sido un pontificado gris”. Apreciación injusta y mezquina.
Y ya que salió esa palabra ¡cuánta mezquindad se ha utilizado contra él! Y no me refiero solo al mayordomo. Sino a esos pequeños alfilerazos sutilmente desprestigiadores desde ambientes católicos. Pues ¡cuántas veces he tenido que explicar que sus ‘famosos’ zapatos de Prada no eran de Prada! Sino algo más sencillo y entrañable. Y la mezquindad de aquel artículo, en revista católica, digno del hijo fiel del Evangelio, escandalizado de que a los hijos pródigos del anglicanismo se les facilitara un régimen especial; y diciendo que antes habría que ponerlos en cuarentena por el peligro de llenar la Iglesia de ¡conservadores! No me imagino al Padre esperando cuarenta días para matar el ternero cebado. Y ese otro artículo que señalaba que en las JMJ de Madrid, en la noche de la tormenta, después del maravilloso silencio al aparecer el Santísimo, el Papa tuvo el fallo de no decir: “Ahora ¡a hacer una colecta para el cuerno de África!”. Utopía fuera de lugar. Y peor aún esa fundación, cuyo nombre y directivo prefiero olvidar, -yo la llamaría “Fundación de los 30 monedas”- que cada año premia, en nombre de la libertad, a quien se ha enfrentado al Papa y las enseñanzas de la Iglesia…  Ha habido mucha mezquindad con Benedicto XVI. Él ya previó que los lobos aullarían y pidió oraciones; han aullado, pero él ha seguido su camino impertérrito. Podría añadir más detalles. ¿No hay en todo eso lo que Julián Marías llamaba “rencor contra la excelencia”?

Sí, excelencia… y sencillez
Excelencia, y no como título honorífico, sino como categoría, la de Benedicto XVI. He sentido ganas de llorar. Sí, de llorar de pena, de dolor, y también de ternura al ver a Benedicto XVI de rodillas, pidiendo perdón... y justicia. Leyendo la carta pastoral a los obispos de Irlanda sobre los abusos a menores por parte de sacerdotes y consagrados a Dios. Condenando sin medias tintas esa aberración. Con palabras duras, parecidas a las de Cristo contra los que escandalizan a los pequeños. No ha hablado, como Jesús, de rueda de molino, pero casi, casi… Y a la vez, también como Jesús en la Pasión, llevando a cuestas esos pecados.
Al terminar la peregrinación papal a Tierra santa, Shimon Peres afirmó ante los periodistas:
(Benedicto XVI) ha afrontado las cuestiones más serias de nuestro tiempo. El mundo necesita un gran líder espiritual. Y el Papa tiene ese liderazgo moral y de pensamiento. El problema para ustedes, periodistas, es que no ha sido un viaje para las páginas de los periódicos, ha sido un viaje para los libros de Historia”. 

O las palabras de David Cameron al despedirle de su visita al Reino Unido el 18 de septiembre de 2010: “Gracias por habernos hecho sentar y pensar”. Sí, les hizo pensar. ¡Qué maravilla de concisión y claridad su discurso en Westminster Hall, ante los más relevantes políticos y las dos Cámaras reunidas! Apeló, ante creyentes y agnósticos, a la razón y a la ley natural.
Y en Alemania…, pero no quiero citar más. Sus “lecciones” -es un maestro-  han sido precisas, claras y profundas. Incluso en los libros-entrevista, ¡qué delicia de sencillez y espontaneidad su conversación con Peter Seewald!

Un legado
Este pontificado, breve pero intenso, ha preparado un buen camino para su sucesor. Seriedad y claridad en la Iglesia: ante la pederastia o lo negativo, tolerancia cero. Una prioridad: la santidad. Además un regalo inmenso de cuyo alcance pocos se dan cuenta: los tres libros sobre “Jesús de Nazaret”. Con su categoría de teólogo y la discreta cobertura de Pontífice, nos ha dicho que el Jesús de nuestra fe es el Jesús histórico. Ante un sutil semi-racionalismo infiltrado hoy ha sido claro y rotundo:
Si Dios no tiene poder también sobre la materia, entonces no es Dios”.

Queridos amigos, os invito a volver a leer la cita con qué he comenzado esta ocurrencia. ¿No refleja lo que ha hecho este gran Papa? ¡Gracias, Benedicto XVI!
Y de paso, ¡bienvenido sea su sucesor! Puede contar totalmente con la fidelidad, el cariño y la oración de este marianista ya anciano que ha visto cómo el Espíritu Santo ha hecho maravillas con los sucesivos Papas de su vida.¡Gracias, Señor!

José María Salaverri sm, 15 de febrero de 2013





















lunes, 4 de febrero de 2013

CUARESMA CON FAUSTINO

Una propuesta para vivir la Cuaresma (del 13 de febrero al 31 de marzo)

Este año es el Año de le fe y coincide con el 50 aniversario de la ida al cielo de Faustino. Faustino es un ejemplo de fe viva en una vida de joven normal de su edad. 

Por eso a nivel mundial, desde su sede de Roma, los Marianistas proponen, sobre todo a los jóvenes, una “Cuaresma con Faustino”, disponible en cuatro lenguas: una forma original de vivir la Cuaresma más profundamente. Cada día de cuaresma habrá una imagen simbólica, unas líneas del evangelio del día, unos pensamientos de Faustino en el mismo sentido y una pequeña meditación comentando todo lo anterior. Breve y sobre todo muy al alcance de gente joven. Todo ello fruto de un equipo bajo la dirección del padre André Fétis, asistente general. 

Este video de lanzamiento a esta campaña que se ha lanzado en 4 idiomas.



La plataforma principal de esta propuesta será un nuevo blog dedicado a Faustino, abierto para la ocasión  y que permanecerá activo tras este proyecto. Ha sido realizado por dos de nuestros hermanos: Sergio de Miguel (Valencia) y Daniel Pajuelo (Roma), a los que se lo agradecemos. Este blog funcionará en cuatro lenguas, español, inglés, francés e italiano, y en él los participantes podrán publicar sus reacciones y dialogar entre ellos, cualquiera que sea su idioma, gracias al sistema de traducción interna del sitio. 

El blog estará accesible a partir del 2 de febrero en esta dirección:
http://faustino.marianistas.org y será regularmente alimentado a partir del 13 de febrero. A partir de la página principal, es posible suscribirse al blog para recibir el mensaje de cada día.

Todas las actualizaciones del blog se verán reflejadas en la siguiente página de Facebook:https://www.facebook.com/FaustinoPerezMaglano. Desde este momento podéis vincularos a la página de Facebook pinchando en «me gusta» e invitar al mayor número posible de personas a hacer lo mismo; esto facilitará mucho su difusión. 

Hay también un enlace con Twitter:https://twitter.com/faustinopm.

¡Pasad la voz y compartirlo con la gente joven!

jueves, 24 de enero de 2013

SANTIDAD Y PRESENCIA

A propósito de una biografía del cardenal Lustiger

Una vida apasionante que pocos españoles conocen. Aunque se han traducido y publicado bastantes de sus escritos, solo “La elección de Dios”, publicada en 1989 por Planeta, descorrió un poco el velo de su vida. Nacido en París en 1926, hijo de unos emigrantes polacos judíos, Arón Lustiger, se bautiza católico a los 14 años en 1940, a pesar de la oposición de sus padres. Añade a su nombre Jean Marie, dos patronos también judíos. “No soy un judío convertido, dirá, sino un judío bautizado”, para señalar que sigue siendo judío, incluso cuando entra en el seminario y es ordenado sacerdote en 1954. Capellán católico en el “Centro Rchelieu”, que es la parroquia universitaria de la Sorbona, ejerce un apostolado arrollador entre los jóvenes universitarios hasta 1969, en que es nombrado párroco de Santa Juana de Chantal, una parroquia bastante tradicional parisina, en la que también dejará su huella.

El cardenal profeta
No pretendo contar punto por punto la biografía del Cardenal. Merecería la pena que se tradujese al español la recién escrita por Henri Tincq, “Jean-Marie Lustiger. Le cardinal prophète.”, y publicada por Grasset. Quiero destacar sobre todo el revolcón que ha supuesto para la Iglesia en Francia su trayectoria episcopal, breve en Orleáns, y luego como arzobispo de París. Fue una apuesta de Juan Pablo II, fino descubridor de personalidades. Cuando a fines de 1978, Juan Pablo II quiere nombrarlo obispo de Orleáns, se cree en el deber de exponer al Papa su procedencia judía, y decirle que corría “un riesgo” al nombrarle obispo. Evidentemente el Papa sabía muy bien lo que hacía. También cuando, poco después, en enero 1981, lo nombra nada menos que arzobispo de París, a pesar del parecer en contra de su predecesor. Juan Pablo II guardará toda su vida relaciones privilegiadas con él. Son dos personalidades hechas para entenderse. Dos personas que quieren sacudir los complejos de la Iglesia y hacerla presente al mundo.

Lustiger no está de acuerdo con una cierta espiritualidad de “enfouissement”, llevada a cabo en Francia durante los años posteriores a la II guerra mundial. ¿Cómo traducir esta palabrita? “Metida en la tierra”, escondida silenciosamente en el mundo, sin hacer ruido, pero trabajando desde la humildad… Con el peligro, sin darse cuenta, de contagio de ese “mundo” que se pretende evangelizar. Nada de trato con la política: no sea que digan que estamos atados a ella. Como Juan Pablo II, Jean-Marie Lustiger, carácter fuerte y decidido, da un puñetazo en la mesa (simbólico, claro) y dice que hay que salir a gritar el Evangelio por los tejados.

Durante su primera visita a Francia en junio 1980, Juan Pablo II lanzó un fuerte desafío: “Francia, hija primogénita de la Iglesia, ¿qué has hecho de tu bautismo? ¿Qué ha hecho de la herencia de tus mártires?” Palabras que continuarán resonando fuerte en la conciencia católica francesa. Juan María Lustigier está entonces estrenando obispado en Orleáns. Su predecesor había sido progresista y polémico con tomas de posición más que discutibles. Lustigier es claro en una conferencia de prensa: “La Iglesia es ahora minoritaria en el mundo. No tiene la pretensión de conquistarlo. Pero tampoco está dispuesta a dejarse invadir por él”.  Por lo tanto fidelidad a su dogma y su moral, y por lo tanto espiritualidad fuerte, santidad; pero al mismo tiempo quiere estar presente sin complejos en este mundo para dar su parecer ante la actualidad.

Un arzobispo de primera línea
En París sus prioridades van a ser: la parroquia bien enraizada en su barrio, una liturgia viva y bella, una catequesis fiel y cercana; una formación seria de los seglares, una confrontación respetuosa con el ateismo, los marginados, la comunicación, la cultura, el arte… La Iglesia tiene que ser visible, dejarse oír en los “medios”, estar presente en los debates… Se duele de que una diócesis como París no tenga su propio seminario y tenga que enviar sus pocos candidatos fuera. A pesar de oposiciones y reticencias, abrirá su propio seminario, caracterizado por una espiritualidad profunda, pero a la vez cercanía al mundo de la gran ciudad a donde van a ser enviados. Quiere sacerdotes sabios y santos, presentes en el mundo, dialogantes, pero sin ser del mundo y de sus modas. Aumentarán las vocaciones.

Y toda una serie de realizaciones desde Radio Notre Dame y KTO televisión hasta una “escuela de responsables” para seglares que realizarán algunos servicios de Iglesia… Restaura el Colegio de los Bernardinos… Con frecuencia se topa con hábitos arraigados, con reticencias, con oposiciones más o menos veladas. Con frecuencia le toca cortar por lo sano. Con las autoridades civiles pide audiencia para dar su parecer. Lo reciben Chirac y Miterrand, mejor acogido por el segundo que por el primero. Sabe lo que tiene que decir. Cuando un proyecto de ley quiere que los profesores de las escuelas católicas subvencionadas sean controlados por el Estado, una inmensa manifestación tumba el proyecto. Sus relaciones con ateos, musulmanes y judíos son cordiales y cercanas, pero claras. Para las Jornadas Mundiales de la Juventud de 1997 en París consigue la colaboración cordial de los medios laicos: serán un éxito. Imposible resumir una vida tan intensa.

Una huella que dura
En 2005, está enfermo, el Papa acepta su dimisión y nombra como sucesor a André Vingt-Trois, su más fiel colaborador, que los obispos franceses la elegirán presidente de la Conferencia episcopal. Cosa que nunca hicieron con Lustiger. Todo un síntoma del cambio de mentalidad que ha conseguido contagiar. Santidad y presencia.
El 5 de agosto de 2007 muere Arón Jean-Marie Lustigier. Hijo de las dos Alianzas, pidió un doble funeral, judío y católico. Así se hizo. El adiós judío delante de la catedral de Notre Dame y luego dentro la eucaristía. Una personalidad singular, hombre de fe, apasionado de evangelización, su vida y sobre todo sus 24 años de arzobispo han dejado huella en París y en Francia. Un retrato donde mirarse para este Año de la fe.

 José María Salaverri sm, 14 de enero de 2013

miércoles, 26 de diciembre de 2012

REGALE LIBROS... QUE HAGAN CRECER

Ya me perdonaréis que esta vez, además de una “ocurrencia”, esto sea una especie de publicidad. Navidad y Reyes suelen ser una ocasión de regalos. Sobre todo a niños y jóvenes. Debo de estar atrasado, pero como pertenezco a la “galaxia Gutemberg” me atrevo a señalar libros que ayuden a crecer… en la fe, en la bondad, en el amor.
Voy a señalar libros con los que estoy relacionado. Y no por ganancia pues suelo renunciar a mis derechos de autor. Pero siento la necesidad de que no se queden en las estanterías, sino que salgan a evangelizar.
Os los señalo por editoriales, para que los podáis pedir en las librerías con los datos necesarios. Creo que todos ellos son buenos para gente joven… y menos joven.

Ediciones SM


Hoy puedo ser hijo de Dios
Autor: Sebastián Tabernero
Biografía de un joven ingeniero del Puerto de Valencia, miembro de Fraternidades Marianistas. Fallecido prematuramente, pero con una vida profesional y cristiana excelente.

Héloïse. En la estela de Faustino"
José María Salaverri.
Una joven francesa universitaria (1985-2010), alegre, deportista, entusiasta, creciendo en fe y humanidad luchando con la enfermedad. Conocer la vida de Faustino transformó la suya.
No callaré. La vida de Santiago Gapp"
Pacosales
Una “novela gráfica” que relata la vida de este mártir, marianista austriaco, perseguido por la Gestapo por denunciar los errores nazis. Apasionante.





EDIBESA


Balduino. El rey que supo amar
José María Salaverri.
La impresionante biografía del rey Balduino de Bélgica. Una lección de rectitud, de entrega a los demás a través de su ‘oficio’ de rey. Acaba de publicarse.




PPC
Rezo con los amigos de Dios
José María Salaverri
Un manual de oraciones para niños. Recorriendo 30 santos desde Abrahán hasta Teresa de Calcuta. A partir de 10 años.



Orar con los santos de nuestro tiempo
José María Salaverri
Para jóvenes y adultos. Descubra que nuestro tiempo que parece tan negativo ha tenido y tiene muchos santos. Y de paso aprenda historia contemporánea.
Tal vez me hable Dios
José María Salaverri
La biografía de Faustino, que va ya por la décima edición española. Y traducida a otros siete idiomas.
El chico de la foto
Trini León y José María Salaverri
Una novela con Faustino al fondo. Está en la 4ª edición. A partir de los 10 años.
La Anunciación. Conversaciones con Fray Angélico
José María Salaverri
Para conocer y amar más y mejor a la Virgen, adentrándose en el cuadro de la Anunciación de fray Angélico, el del Museo del Prado.





Existen también en PPC biografías, escritas por mí, de Santiago Gapp, Domingo Lázaro, los mártires marianistas de Madrid  (“Madrid, verano 1936”)…






Fuera de editoriales

 50 veces te quiero
Un folleto para rezar el rosario ayudado por textos de Faustino.

Nueve días con Faustino
Para rezar con él, meditando los valores que dieron sentido a su vida.

 Diario y escritos de Faustino Pérez-Manglano
Todos los escritos de Faustino preparados y explicados  por el p. Enrique Torres.

 Venerable  Faustino. Era todo sonrisa
José María Salaverri
Una breve biografía de Faustino para darlo a conocer en este año 2013, en que celebramos el 50 aniversario de su fallecimiento. Donativo: 1 €.  Una oportunidad para regalar muchos.


Estos últimos libros, que no están en el comercio, me los pueden pedir a mí. Incluso puedo proporcionar algunos de los señalados más arriba. “Los panes y los peces de Faustino” está agotado, pero tengo unos cuantos a disposición de los que lo deseen. Precio, el donativo que quieran. Solo he indicado el del último para animar a regalar los más posibles. De todos modos, estoy dispuesto a darlos gratis a quienes no puedan, por ejemplo a monasterios de religiosas de clausura.

Lo importante es que se lean. Hace poco, con motivo de las confirmaciones en el Colegio del Pilar de aquí, Valencia, una chica de 2º de bachiller, vino a ver si le podía yo vender algunos libros de “Rezo con los amigos de Dios”, pues quería regalar a unos niños. De ese no tengo y le mandé a Paulinas. Pero me dejó la carta que había escrito al arzobispo pidiendo confirmarse. Me emocioné cuando leí este párrafo:
Recuerdo un libro que me marcó y llamó mi atención como cristiana en potencia. Las vidas de los santos para niños que escribió el padre Salaverri y nos regaló a los niños que íbamos a tomar la Comunión. Nos recomendó leer una cada noche, aprovechando ese ratito de tranquilidad en la cama para hacer con conciencia la oración que acompañaba a cada santo, y cuando me enganchaba a leer no podía parar! A día de hoy, puedo decir que he leído varias veces ese librito que guardo con cariño, y cada vez que lo hago renueva mi alma. Me hace pensar que tal vez yo también pueda ser, a mi manera,  uno de esos santos que viven su vida teniendo presente la de Jesús en cada soplo de aire que toman de este mundo que nos ha sido dado por Dios para vivirlo de una manera radical: amando.”

Estoy convencido que este tipo de libros esparcen semillas evangélicas, aunque casi nunca nos enteremos. En el cielo ¡qué alegría sentiremos al comprobar que sí! ¡Gracias por sembrar!

José María Salaverri sm

miércoles, 5 de diciembre de 2012

GRACIAS, SANTO PADRE por "redescubrirnos" a Jesús


Muchas cosas estupendas ha hecho nuestro Papa Benedicto XVI en estos casi ocho años de pontificado. Con un estilo muy distinto de su predecesor, aunque con un mismo espíritu, ha hecho frente con firmeza a la terrible crisis de los sacerdotes pedófilos.  Ha continuado, con un éxito no previsto, el contacto con los jóvenes. Ha hecho visitas arriesgadas a lugares difíciles, saldadas con una aceptación total. Ha ejercido un humilde magisterio través de conferencias pronunciadas, de discursos sobre temas controvertidos y en lugares emblemáticos, con una claridad en la que resplandece su lema de “cooperador de la verdad”. 

No ha temido “los aullidos de los lobos” que no han faltado; ya pidió oraciones a todos nosotros al iniciar su pontificado para no sucumbir a ellos.

Una preocupación
Como buen observador de la realidad se daba cuenta de la erosión que iba sufriendo la figura de Jesús, Hijo de Dios, Dios y hombre verdadero. Ya en 2001, en el libro entrevista con Peter Seewald (“Dios y el mundo. Creer y vivir en nuestra época”) expresaba su inquietud ante el uso del método histórico-crítico “necesario, pero insuficiente”:
Ahora se escarba en las fuentes sin cesar. Se intenta desmenuzarlas todavía más. Al final quedarán reducidas a añicos, y de repente uno se preguntará cómo pudieron surgir siquiera tales acontecimientos de una figura tan mísera”.

Por eso se comprende su deseo de escribir un libro sobre Jesús cuando se jubilara. No lo jubilaron, sino que le echaron encima la responsabilidad de todas las Iglesias. Es muy posible que, desde este puesto, se dio aún más cuenta de la necesidad de escribirlo. Ha consagrado a él toda la sabiduría acumulada en su vida… y todos los pocos momentos libres que le deja su ministerio. No ha querido firmarlo como Papa, sino como el teólogo Joseph Ratzinger. Pero su condición de Sumo Pontífice le ha debido crear al escribirlo un clima de mayor responsabilidad, y a nosotros un plus de credibilidad. La gran suerte de que sea hoy Papa hace que ese magisterio personal le ha ayudado a “confirmar en la fe a sus hermanos”. Sí, es el mayor regalo que nos ha hecho en su pontificado.

¿El mayor regalo? Pero ¿por qué?
Sencillamente nos ha devuelto un Jesús que nos estaba arrebatando el racionalismo, el relativismo y el contagio de las ideas de moda. A través de exégetas que pretendían buscar el ‘verdadero’ Jesús histórico, por debajo de un Jesús de la fe, que -según ellos- los primeros cristianos habrían inventado para ensalzar a Jesús. Esta tendencia, nacida en ámbito protestante iba contagiando a católicos. Por eso, en mi opinión, su trilogía “Jesús de Nazaret” es su mayor contribución a nuestra fe. Y no sólo a la de los católicos, sino a la de los cristianos en general. El Jesús de la Historia es el mismo que el Jesús de la fe.
La tercera entrega de este “Jesús de Nazaret”, que el Papa presenta “como antesala” a los dos volúmenes precedentes, es sin embargo fundamental. Los relatos de la infancia eran considerados por algunos como meros mitos. Por lo tantos irrelevantes como historia. Ratzinger demuestra que lo que “Mateo y Lucas pretendían -cada uno a su propia manera-  no era tanto contar ‘historias’, como escribir historia, historia real, acontecida, historia ciertamente interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios”. Con qué finura, sencillez y clarividencia va Joseph Ratzinger aclarando las cosas con su sabiduría histórica, exegética y teológica. Sin olvidar el sentido común... Y llega a un punto clave:

“El nacimiento virginal, ¿mito o realidad?”
Así Ratzinger-Benedicto XVI se lo plantea: después de unas consideraciones bien fundamentadas, se pregunta si es cierto lo que afirmamos en el Credo: “Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen”. 
“La respuesta -dice- es un ‘sí’ sin reservas”. Y sigue un párrafo que me parece de lo más importante del libro. Dice, coincidiendo con Karl Barth,  que
hay dos puntos en la historia de Jesús en los que la acción de Dios interviene directamente en el mundo material: el parto de la Virgen y la resurrección del sepulcro (…) Estos dos puntos son un escándalo para el espíritu moderno. A Dios se le permite actuar en las ideas y los pensamientos, en la esfera espiritual, pero no en la materia. Esto nos estorba…

En España tuvimos la ocasión de comprobarlo recientemente a través de un libro bienintencionado, pero escrito con esta obsesión. La respuesta, otra vez, es bien clara y rotunda:
Si Dios no tiene poder también sobre la materia, entonces no es Dios. Pero sí que tiene ese poder, y con la Concepción y la Resurrección de Jesucristo ha inaugurado una nueva creación. Así como Creador, es también nuestro Redentor. Por eso la concepción y el nacimiento de Jesús de la Virgen María son un elemento fundamental de nuestra fe y un signo luminoso d esperanza.”

La mula y el buey.
Muchos más aspectos se podrían subrayar. Pero me da tristeza la frivolidad con que algunos medios “serios” (¿?) han enfocado el trabajo del Papa. “El Papa dice que no había ni mula ni buey en el portal de Belén”: titular en primera página. ¿Qué se pretende? ¿Desprestigiar el estudio del Papa? ¿Ridiculizarlo?  ¿Enfrentar a los sencillos creyentes con Benedicto XVI? No sabe uno qué pensar. Desde luego pura frivolidad, pues ni siquiera han leído lo que en realidad dice el Papa. La página dedicada al tema empieza con una constatación obvia: “En el Evangelio no se habla en este caso de animales”. No dice ni siquiera que no pudiera haberlos. Y sigue:
Pero la meditación guiada por la fe (…) ha colmado muy pronto esta laguna remitiéndose a Isaías 1, 3: ‘El buey  conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende’.”

Y sigue una página preciosa sobre el significado de la presencia de estos dos simpáticos animales en la iconografía cristiana. Por eso termina esta “pequeña divagación”, como la llama, animándonos a ponerlos en nuestros “belenes”: “ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”. ¡Claro que no! Y el Papa tampoco.
                                                         
José María Salaverri sm, noviembre 2012






domingo, 14 de octubre de 2012

VENERABLE FAUSTINO: era todo sonrisa



Acaba de aparecer una nueva biografía de Faustino en español. Son 66 páginas, de tamaño de bolsillo (15x10’5 cms)
Título: “Venerable FAUSTINO”
Subtítulo: “Era todo sonrisa”
En portada, el retrato (sonriente) de Faustino
Lo ha editado la “Causa de Faustino”
Entrevistamos al autor, padre José María Salaverri, marianista

¿A qué se debe esta nueva biografía de Faustino?
A la celebración de una fecha importante. El próximo 3 de marzo de 2013 celebraremos los 50 años de la muerte de Faustino Pérez-Manglano (1946-1963). No llegó a cumplir 17 años. En enero de 2011 el papa Benedicto XVI aprobó el decreto que declaraba que había practicado las ‘virtudes heroicas’, es decir que había sido un cristiano sobresaliente. Queda proclamado Venerable, un paso más hacia la beatificación…

¿Es que no existían otras biografías?
Sí, sobre todo “Tal vez me hable Dios” (10 ediciones españolas), una biografía traducida a ocho idiomas. Pero me pareció que había que difundir lo más posible su ejemplo. Por eso hemos hecho una edición muy numerosa de un librito sencillo y fácil de leer que despierte el interés por saber más de él.

El subtítulo dice “Era todo sonrisa”. ¿Qué pretende con ello?
Así definió a Faustino una persona que le conoció muy de cerca. En sus recuerdos muchos de sus compañeros destacan su sonrisa casi permanente. He querido subrayar que Faustino en su corta vida fue una persona muy feliz…

¿A pesar de su enfermedad?
Sí, a pesar de ella. Luchó todo lo que pudo contra ella. Hubo momentos de crisis y momentos de sosiego… Pero supo hacer frente con dignidad… y sonriendo. Por eso, al fallecer, sus padres encargaron a un pintor entonces novel, Ricardo Llorens, que le hiciera un retrato sonriendo. El pintor objetó que los retratos nunca se hacen sonriendo. Insistieron… y Llorens acertó con la sonrisa, tan característica de Faustino. Como podemos verlo en la portada.

No es fácil sonreír en ciertos momentos, ¿qué es lo que, a pesar de todo, le hacía feliz?
Ante todo, evidentemente, el cariño de sus padres. También la amistad; era muy amigo de sus amigos, que le apreciaban mucho por su servicialidad. Pero esa felicidad subió de grado cuando fue “descubriendo” que Jesús y la Virgen no son personajes lejanos. Esa fe serena en la presencia cercana del Señor le dio paz y le colmó de alegría. Y más aún cuando pensó que el Señor le llamaba a su servicio como marianista.

Pero no llegó a serlo…
Es cierto, pero estimuló su generosidad. Ya dijo Jesús que “Hay más alegría en dar que en recibir”. Pensaba más en los demás que en sí mismo… Y ahora desde el cielo es un gran misionero.

Estamos en el Año de la Fe, ¿puede Faustino servir de ejemplo?
Evidentemente sí. Es un testigo de la alegría que da la fe vivida con la naturalidad de un chaval a quien le entusiasma el fútbol, el deporte, la naturaleza, el cine, la amistad…

Pero han cambiado mucho los tiempos… ¿sirve para hoy?
Es cierto, pero los santos no son de “imitación”, sino de “inspiración”. Las circunstancias pueden variar, pero el espíritu que arde en ellos es el mismo. He escrito una biografía de Héloïse, una chica francesa de 25 años fallecida hace apenas dos años. Las circunstancias de su vida fueron completamente diferentes, pero como ella decía “Faustino ha sido mi bastón de peregrino para hacer crecer su fe”. Faustino despertó en ella el ‘santo dormido’ que todos llevamos dentro.

¡Ojalá su librito despierte en este Año de la Fe el santo dormido de muchos bautizados ‘devaluados’ por el relativismo ambiente y les haga ver la inmensa felicidad que se siente cuando uno se toma en serio el ser cristiano! Pero a todo esto ¿dónde y cómo adquirir el libro?
Al autor.  FAUSTINO  -  Colegio del Pilar  -  Avda Blasco Ibáñez 35  -  46021 Valencia. ¿El precio? La voluntad. Quien quiera difundir muchos que le escriba. No habrá problema:  josemaria.salaverri@marianistas.org